Cruel caricatura

Re pensar la naturaleza del amor.

Avatar de Cruzar La NocheCruzar la Noche

Amo / Esclavo

transfigurados en

Amado / Amante.

Es la lucha a muerte,

por el reconocimiento,

por ver quién domina a quién.

Son dos deseos encontrados,

cada uno busca apropiarse del otro deseo.

Que el otro reconozca mi deseo como válido y anule al otro.

¿Es esta la verdadera cara del amor?

¿toda relación humana se puede reducir a la dialéctica amo / esclavo?

¿amado / amante?

El amado como principio pasivo…

Egoísta receptor,

que gusta de verse reflejado en los ojos

de sus fieles esclavos / amantes…

Es el que devora sin cesar

halagos, regalos, poemas,

todo aquello que alimente

su vanidad.

El amante como principio activo…

Aquel que sacrifica

que entrega tiempo, vida,

a su humana deidad.

Siempre buscando satisfacer

ese insaciable apetito

de quien ama.

No se da cuenta que es potencia

creadora por excelencia.

El amado no sabe crear,

su ser depende de otros,

de aquellos…

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Expertos tecnológicos piden una pausa en el desarrollo de la inteligencia artificial – DW Español via YouTube

Ante la posible pérdida de empleos, Elon Muk y otros ejecutivos tecnológicos afiman que es necesario un marco normativo antes de seguir invirtiendo en sistemas de inteligencia artificial. La IA también pemite la automatización de tareas complejas y la personalización de los negocios, como afirma Matías Karlsson, desarrollador y profesor de Inteligencia Artificial en Buenos Aires, Argentina.

¿Cómo cambiarán nuestras vidas con Chat GPT? – Oppenheimer Presenta via YouTube

Hoy, vamos a hablar de uno de los acontecimientos tecnológicos más importante en muchísimo tiempo: El reciente surgimiento de nuevos chatbots – o asistentes virtuales – impulsados por inteligencia artificial, como ChatGPT. Estos asistentes virtuales pueden escribir e-mails, artículos periodísticos, ensayos académicos, planes de negocios, estrategias de marketing, diagnósticos médicos, consejos psicológicos, el guión de una película…lo que uno les pida, y lo pueden hacer de la manera en que uno se lo pida. Si yo le pido que me escriba un ensayo sobre física cuántica como si fuera escrito por un niño de 12 años, me lo hace en cuestión de segundos… Si le pido que lo escriba como si fuera escrito por un profesor de Harvard, me lo hace también.

¿Cómo ha cambiado tu trabajo con la tecnología?

Sugerencia de escritura del día
¿Cómo ha cambiado tu trabajo con la tecnología?

Trabajo, estudio y la vida con la tecnología, para mi sería inimaginable llegar a hacer lo que he hecho hasta ahora, sin las tecnologías digitales, desde la carrera profesional que llevé por más de 20 años y mi preparación académica en los últimos cinco, la tecnología ha sido eje central para 90 % de mis actividades (o incluso más que esa proporción).

Tecnologia digital
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LA CIENCIA DE LA IGNORANCIA: LO QUE SABEMOS QUE NO SABEMOS

La ignorancia es algo mucho más complejo que un simple déficit cognitivo. Un grupo de investigadores señala que no conlleva inevitablemente desventajas para los ignorantes y que es un componente esencial de la cultura y las relaciones sociales.

En la edición española de Agnotología, la obra clásica en la materia de lo que sabemos que no sabemos, se advierte que, dependiendo de cómo se manejen las lagunas del saber, se tomarán o no medidas sobre los cigarrillos, los organismos transgénicos o las emisiones contaminantes y se alimentarán o no los negacionismos. Y es que la ignorancia, además de connotar un déficit cognitivo, es un acicate de la investigación, un instrumento para la acción o la pasividad, y un componente fundamental de las relaciones sociales, entre otras tantas dimensiones que no nos podemos dar el lujo de ignorar.

A partir de los años 50 y durante varias décadas, la industria tabacalera estadounidense libró una batalla encarnizada para negar la responsabilidad del tabaquismo en el origen del cáncer. Con ese propósito desplegó toda clase de recursos: desde negar la asociación entre tumores pulmonares y consumo de cigarrillos, hasta insistir en que las pruebas acerca de una relación causal eran insuficientes y se necesitaba más investigación antes de restringir el cuestionado hábito. Sus estratagemas de mala fe —en sus documentos internos admitía lo que negaba en público– llevaron a Robert N. Proctor, historiador de la ciencia de la Universidad de Stanford (EE UU), a interesarse en la ignorancia científica y en su producción y manipulación con fines contrarios al interés general.

Proctor, el primer historiador en testificar contra la industria del tabaco ante los tribunales, recuperó el término ‘agnotología’ acuñado por un lingüista en 1992 a partir del vocablo griego agnosis (‘no saber’), y escribió una obra ya clásica, Agnotología: la producción de la ignorancia, que este año se ha traducido al español.

Los intereses corporativos han empleado y emplean la inevitable ignorancia en áreas específicas para bloquear o retrasar medidas preventivas de posibles daños

En concreto, el autor detalla cómo se inducen la ignorancia y las incertezas mediante la retención de información o la publicación de datos engañosos. El caso más flagrante lo ponía el cínico lema de la industria del tabaco: «la duda es nuestro producto».

Proctor se centra en cómo los intereses corporativos han empleado y emplean la inevitable ignorancia en áreas específicas para bloquear o retrasar medidas preventivas de posibles daños. El modelo dilatorio de las tabacaleras fue adoptado por la industria alimentaria y las empresas mineras y petroleras con similar finalidad (un análisis exhaustivo de estas tácticas lo ofrece Mercaderes de la Duda). Como denuncia el autor, el exceso de celo periodístico por dar versiones equilibradas de estas polémicas artificiales contribuyó a darles igual peso en su cobertura, que a las argumentaciones que probaban lo contrario más allá de toda duda razonable.

Promover la ignorancia por ocultación o desinterés

En los capítulos firmados por los demás colaboradores se repasan otros modos de promoción de la ignorancia. Una es el secreto. El filósofo de la ciencia Peter Galison relata cómo, a partir del Proyecto Manhattan, se transgredió el principio de publicidad distintivo de la ciencia moderna y se comenzaron a ocultar hallazgos científicos en nombre de la seguridad nacional. Por ejemplo, por exigencias de la Guerra Fría se ocultó la existencia del plutonio y de las anomalías magnéticas submarinas, lo que retrasó la verificación de la teoría de la tectónica de placas.

Asimismo, hasta 1995, la información clasificada del Departamento de Energía de Estados Unidos (relativa mayormente a la física nuclear) comprendía 280 millones de páginas, apunta Galison. En este país cada año se clasifican cifras increíbles de documentos y se gastan 5.500 millones de dólares en mantenerlos en secreto.

En otros capítulos se ahonda en las raíces del «desinterés científico» o la «apatía estructural»: las decisiones conscientes de no saber o de rechazar conocimientos específicos. Lo ejemplifican la destrucción de los códices mayas en 1562 a manos de fray Diego de Landa, o el rechazo de los métodos abortivos de africanas y asiáticas por una Europa empeñada en aumentar su natalidad. Otro tanto ocurrió con los genitales femeninos, sumidos durante largo tiempo en un cono de sombras si se los compara con el profuso estudio y las representaciones de sus homólogos masculinos.

Sócrates sentó las bases de la agnotología al decir «solo sé que no sé nada»

Aunque Sócrates sentó las bases de la agnotología al decir «solo sé que no sé nada», solo muy recientemente hemos tomado nota de la magnitud cósmica de lo que nos falta por saber. El optimismo de la ciencia moderna presuponía que, conforme creciese nuestro bagaje de conocimientos, la ignorancia se reduciría hasta su eventual desaparición. Ahora está claro que cada avance plantea nuevos interrogantes y nos enseña lo mucho que resta por descubrir y comprender. Paradójicamente, el horizonte del conocimiento absoluto se aleja conforme más aprendemos.

Saberes para ser olvidados

Los autores de este libro no se contentan con condenar las dudas malintencionadas y el secreto inútil; defienden que la ignorancia puede ser virtuosa, es decir necesaria, y no solo como un acicate a la investigación.

El anonimato del autor de un paper resulta indispensable para que sea evaluado sin sesgos; la privacidad —el desconocimiento de nuestra intimidad por parte de los demás— es imprescindible en una sociedad democrática; y ciertos saberes conviene que sean olvidados o no desarrollados, como el diseño de armas de destrucción masiva o las técnicas de clonación humana. Por añadidura, el principio de precaución ha demostrado cómo la ignorancia reinante en determinadas áreas del cambio climático puede transformarse en una guía para la acción.

A pesar del desigual interés de los capítulos, todos dejan en claro que la ignorancia es algo mucho más complejo que un simple déficit cognitivo. Al término de su lectura hemos aprendido que se construye; que no conlleva inevitablemente desventajas para los ignorantes; que ejerce una influencia fundamental y omnipresente en la cognición humana; y que es un componente esencial de la cultura y las relaciones sociales.

Familiarizarnos con la agnotología nos ayudaría a gestionar mejor nuestra ignorancia, y así encarar con menos alarmismo fenómenos como las fake news y no dejarnos seducir por las faltas certezas de las teorías conspirativas, entre otras peculiaridades del siglo XXI híperinformado y plagado de incertidumbres.


Este artículo fue publicado originalmente en SINC. Lea el original en este enlace.