Si pudieses prohibir para siempre una palabra que todo el mundo usa, ¿cuál sería? ¿Por qué?

La palabra «chingón» tiene su origen en México y es comúnmente utilizada en el lenguaje coloquial para describir a alguien que es muy hábil, talentoso o capaz en algo. Sin embargo, su origen exacto no está claro y hay varias teorías al respecto.
Una teoría sugiere que la palabra proviene del idioma náhuatl, en el que «chingón» significa «bello» o «hermoso». Otra teoría sugiere que proviene del término «chingar», que en español mexicano significa «tener relaciones sexuales», y que «chingón» se utilizaba originalmente para describir a alguien que era muy bueno en el arte de la seducción. Sin embargo, no hay evidencia concluyente para respaldar ninguna de estas teoría

Sin embargo, y de acuerdo con El Provincia:

(NP).- En algunas ediciones de este medio hemos publicado el origen de frases, o palabras y hoy platicaremos un poco sobre el origen de la palabra “Chingón” la cual es usada en nuestro vocabulario repetidas veces para decir que algo está súper bien.
Hemos buscado en diferentes diccionarios y en revistas especializadas sobre el origen de las cosas y en una de estas encontramos que una respuesta en la cual dice que el origen de la palabra “Chingón” en México.
“La palabra viene de los operadores de ametralladoras villistas durante la revolución mexicana (1910-1920).
Algunas de las ametralladoras operadas tenían grabado a un lado “browning machine gun co”.
Añade “Estos operadores eran llamados por defecto Machín-Gon por los mexicanos y de ahí se derivó la palabra que actualmente conocemos como «Chingón”.
Según indica el Diccionario de la Lengua Española, la palabra proviene del indoario antiguo (del que tiempo después nacería el sánscrito) con la palabra“cinghāta” y la variante “cinghāra”, que significaba “ruido” o “grito”, y cobra un sentido diferente en cada país, sin embargo, en ninguno es tan extenso como en México.
En esta investigación sobre la palabra “Chingón” que tanto utilizan los Mexicanos en Estados Unidos como en México, encontramos que incluso hay un cortometraje hecho por el realizador Mexicano Nic Santana, radicado en Nueva York, “Soy Chingón aka I’m a Bad Ass” que investigó sobre el origen de esta palabra siguiendo su rastro desde Nueva York, Los Ángeles, y en México.
Esta palabra refieren varios especialistas es una palabra muy poderosa pues a veces se utiliza con humor o con enojo cuando refieres “Trabajar un chingo” igual a trabajar demasiado; “Está bien chingón” igual a está jodidamente bueno; “Chingadera y media” igual Un montón de cosas; “Chingar la borrega” igual a molestar; “Me lleva la chingada” igual a equivale a decir que algo muy malo me está pasando; “Se chingó mi dinero” igual a me robó, “El más chingón” igual a el mejor de los mejores y “Vete a la chingada” igual a vete al carajo o al infierno, entre muchos otros.”

https://elprovincia.com/cultural/cual-es-el-origen-de-la-palabra-chingon/

Febrero : Mes del amor y la amistad

Hace algunos ayeres, leía “El arte de amar” de Erich Fromm, y me llamaba la atención que la lectora anterior, tenía muchas notas escritas a mano, alrededor de las páginas, subrayando algunos párrafos o ideas centrales, con la única excepción del capitulo donde se habla o se dedica al tema del amor a Di*s. 

Hoy me encuentro en una situación similar: empecé a escribir acerca de las “teorías del amor”, desde estudios de neurobiologos, psicólogos y otros autores que exponen sus conceptos, sin embargo, justo al principio de esta semana, surgió una invitación para participar en una gaceta nacional (ya les compartiré después los detalles), pero con el tema de día del amor y la amistad y su relación con la mercadotecnia.

En ese momento, me dí cuenta que no puedo ni hablar, ni opinar, ni argumentar tan abiertamente del tema, al menos desde puntos de vista que pueden ser tan distintos, que nadie podrá estar de acuerdo, entonces, para este artículo en particular, me limitaré a mi propia experiencia, sin sesgos académicos, intelectuales o racionales, que al final de la historia, como se dice regularmente: “cada quien habla de la feria, como le va en ella”.

Intelectualizar acerca del tema, es tan práctico, como recita el personaje Melvin Udall (Jack Nicholson) en la pelicula “Mejor Imposible” (As good as it gets) de 1997, exclamando: “le estás describiendo el agua a alguien que se está ahogando”, donde explicarle un sentimiento tan personal e intímo, a otro que puede no sentirlo o tenerlo muy distorsionado, es como explicar la naturaleza, dinámica e importancia de nuestro acto mismo de respirar o de vivir. 

Aparentemente algo muy simple, pero entre más tratas de profundizar, más te das cuenta que menos sabes del tema, para lo que se aconseja mejor ni opinar.

Simplemente, lo haces, por inercia, instinto, como dicen: “volando por instrumentos o en piloto automático”, o te vas volviendo más consciente de los qués, los cómos, los porqués, los cuandos, los dóndes y lo más importante: los quienes.

Pasé por varias etapas, desde la mas ingrata de creer que el amar era sufrir, pasando por el BI (Bodrio Incalificable) de “Historia de amor” (Love Story) de 1970 : “Amar es nunca tener que decir: lo siento”, hasta las de la época del cine de oro mexicano, donde todo se arreglaba con alcohol (muuucho alcohol), pero algo que si nos enseña bien, el cine de  todo esto, es que: al final, todo termina bien, y si no ha terminado bien, entonces, aún no es el fin.

Ya sé que es una frase de alguna tradición europea, el punto que quiero expresar o enfatizar, es que tambien, hay que dejar de comprar frases echas “a la medida”, para usarlas de manera acomodaticia, como la proverbial “si no te quieren, como tu quieres, ¿de que sirve que te quieran?”, que si bien, aboga por la reciprocidad en la relaciones, reduce tambien la conveniencia (o no) de continuar en una relación, dependiendo de como se siente una sola de las partes, incluso si efectivamente hay amor de por medio, para justificar acciones, deseos o conveniencias del momento, y mas puntualmente, del instante mismo.

No quiero iniciar una polémica, pero si es claro para mi, que hay que dejar de copiar, imitar o tomar modelos de la cultura popular, para justificar lo que queremos o no hacer, en especial, tratándose de las películas, la televisión o cualquier otra manifestación, totalmente ajenas a la realidad del espectador o al menos, aplicarle filtros de madurez, decencia, como suele llamársele hoy “responsabilidad afectiva”.

Tampoco hay que jugar a creer que “muchos saben querer, pero pocos sabemos amar”, mexicanisimo cliché, gracias al príncipe de la canción, José José, echándole al otro (a) la carga de lo que no funciona, que ni abona, ni ayuda a solventar la cuestión, si es que fuera necesario.

Para no seguirnos enredando con el tema, y esos lugares comúnes, resumiría toda la situación a buscar una felicidad plena, en el aquí y el ahora, de manera ética y responsable, como una manifestación y proyección de la estima en la que nosotros mismos nos apreciamos, sin imposturas, falsedades, interés o agenda oculta.

Esa es la relación más importante, en la que hay que trabajar todos los días, con la mejor de las actitudes e intenciones, para compartir esta tan ansiada y buscada felicidad, cuando es plena y de tanta intensidad, que la energía, la vibración se mantenga, ahora si, hasta el final; después de todo esto, cada uno tendremos que vivir con nosotros mismos, hasta el último minuto de nuestras vidas, por lo que más nos vale, no solo llevar la fiesta en paz, si no confiar y tener la certeza de que todos y cada uno de nosotros, hemos sido, somos y seremos el único, verdadero y auténtico amor de nuestras vidas.

Tal vez no sólo deberíamos tener un solo día, ni un mes es suficiente, ni un año, tal vez, solo tal vez, lo mínimo necesario, es una vida completa, dedicada, no solo a sentirlo, expresarlo, sino también, manifestarlo, por medio de actos, más que palabras y hechos, más que promesas, no sólo hacia afuera, también hacia dentro.

¿Y tú, que opinas de todo esto?