
Yo pienso que todos somos creativos a nuestra manera. No se trata sólo de ser creativos escribiendo, pintando, bailando… si no de encontrar …
Creatividad
Jesus Armando Tapia Gallegos ™ MTDE
Autor y Director Estratégico con resultados probados en impulsar el crecimiento del negocio.

Yo pienso que todos somos creativos a nuestra manera. No se trata sólo de ser creativos escribiendo, pintando, bailando… si no de encontrar …
Creatividad

El pensamiento mágico es un sesgo cognitivo que nos lleva a creer que nuestras acciones, pensamientos o rituales tienen la capacidad de influir en eventos externos, incluso cuando no existe una conexión lógica o causal. Este fenómeno es común en culturas de todo el mundo y está profundamente arraigado en la historia humana como una forma de explicar lo desconocido.
Aunque puede ser reconfortante en situaciones de incertidumbre o estrés, el pensamiento mágico puede llevarnos a conclusiones erróneas y decisiones irracionales cuando sustituye la evidencia o el razonamiento lógico.
Un ejemplo cotidiano ocurre cuando alguien lleva un «amuleto de la suerte» a una entrevista de trabajo, creyendo que esto aumentará sus posibilidades de éxito. Aunque el objeto no tiene influencia real en el resultado, puede brindar una sensación de seguridad y confianza.
En el ámbito deportivo, muchos atletas realizan rituales previos a los partidos, como usar siempre la misma prenda o seguir una rutina específica, pensando que esto influirá en su desempeño.
El pensamiento mágico puede tener efectos positivos y negativos dependiendo del contexto:
Aunque el pensamiento mágico puede ser reconfortante, es importante equilibrarlo con un enfoque crítico y racional:
“El pensamiento crítico es el antídoto para la magia que ciega, pero no para la magia que inspira.”
— Carl Sagan
Esta frase subraya la importancia de equilibrar nuestra necesidad de significado con la evidencia y el razonamiento.
Para profundizar en el impacto del pensamiento mágico y cómo manejarlo, te recomendamos el libro The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark de Carl Sagan, que explora cómo el pensamiento crítico puede ayudarnos a evitar errores y pseudociencias.
El pensamiento mágico nos enseña que, aunque puede ofrecer consuelo en momentos difíciles, es esencial no depender de él para tomar decisiones importantes. Al combinar nuestra capacidad para imaginar con un pensamiento crítico, podemos encontrar un equilibrio entre la inspiración y la lógica en nuestras vidas.
¿Alguna vez has confiado en un pensamiento mágico para enfrentar una situación? ¿Cómo afectó tus decisiones o resultados? Comparte tus reflexiones en los comentarios y acompáñanos mañana para explorar otro sesgo cognitivo: El Sesgo de Escalabilidad. ¡No te lo pierdas!

La sobrecarga cognitiva ocurre cuando el cerebro se enfrenta a demasiada información o tareas simultáneas, dificultando el procesamiento efectivo y la toma de decisiones. Este fenómeno, descrito por el psicólogo John Sweller, señala que nuestra memoria de trabajo tiene una capacidad limitada, y cuando se satura, nuestra productividad, creatividad y capacidad de juicio se ven comprometidas.
Aunque la sobrecarga cognitiva es común en un mundo saturado de datos, reconocer y gestionar este sesgo es clave para mejorar el rendimiento y la calidad de nuestras decisiones.
Un ejemplo típico ocurre al realizar compras en línea. Si se presentan demasiadas opciones similares, las personas tienden a sentirse abrumadas, lo que las lleva a elegir al azar, postergar la decisión o incluso evitar comprar por completo.
En el lugar de trabajo, una sobrecarga de correos electrónicos, reuniones y tareas pendientes puede reducir la capacidad de los empleados para priorizar, afectando la calidad de su desempeño y aumentando el estrés.
La sobrecarga cognitiva puede tener consecuencias importantes en diversos contextos:
Aunque no se puede eliminar por completo, existen estrategias efectivas para manejar este fenómeno:
“La claridad surge de la simplicidad; la complejidad solo crea confusión.”
— John Sweller
Esta frase subraya la importancia de simplificar nuestras tareas e información para optimizar nuestra capacidad de enfoque y juicio.
Para profundizar en cómo manejar la sobrecarga cognitiva y mejorar la toma de decisiones, te recomendamos el libro The Paradox of Choice: Why More Is Less de Barry Schwartz, que analiza cómo reducir las opciones puede aumentar nuestra satisfacción y eficacia.
La sobrecarga cognitiva nos recuerda que el exceso de información y tareas no siempre equivale a un mejor desempeño. Al aprender a simplificar, priorizar y gestionar nuestro tiempo, podemos aliviar la presión mental y tomar decisiones más efectivas, tanto en nuestra vida personal como profesional.
¿Alguna vez te has sentido abrumado por demasiada información o tareas? ¿Qué estrategias utilizaste para manejarlo? Comparte tus reflexiones en los comentarios y acompáñanos mañana para explorar otro sesgo cognitivo: Falacia de autoridad. ¡No te lo pierdas!

La falacia de autoridad ocurre cuando aceptamos una afirmación como verdadera únicamente porque proviene de una figura de autoridad, sin evaluar críticamente su contenido o verificar la evidencia que la respalda. Este sesgo aprovecha nuestra inclinación natural a confiar en expertos, lo cual puede ser útil en muchos contextos, pero también puede conducirnos a errores si la autoridad no es genuina o relevante.
La falacia de autoridad ha sido ampliamente estudiada en psicología y argumentación lógica, destacando cómo puede distorsionar nuestra capacidad de pensamiento crítico.
Un caso común ocurre en la publicidad, donde se utilizan figuras reconocidas (como actores o deportistas) para respaldar productos, incluso si no tienen experiencia en el campo relacionado. Por ejemplo, un actor que promueve un medicamento no garantiza que el producto sea efectivo.
En el ámbito académico, los estudiantes pueden aceptar sin cuestionar la opinión de un profesor simplemente porque es una figura de autoridad, incluso si la información proporcionada carece de respaldo científico.
Este sesgo puede tener implicaciones importantes en diversos contextos:
Aunque la confianza en expertos puede ser útil, es importante equilibrarla con un pensamiento crítico. Aquí hay algunas estrategias:
“La autoridad sin evidencia es una forma de fe, no de conocimiento.”
— Carl Sagan
Esta frase nos recuerda que, aunque las figuras de autoridad pueden guiar nuestras decisiones, no deben reemplazar nuestra responsabilidad de evaluar la información críticamente.
Para profundizar en cómo identificar y evitar la falacia de autoridad, te recomendamos el libro The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark de Carl Sagan, que explora cómo el pensamiento crítico puede protegernos de errores comunes.
La falacia de autoridad nos enseña que confiar ciegamente en figuras de autoridad puede limitar nuestra capacidad de juicio y razonamiento. Al aprender a evaluar la información de manera crítica, podemos tomar decisiones más informadas y justas en todos los aspectos de nuestra vida.
¿Has aceptado alguna vez una afirmación por la autoridad de quien la hizo, para luego darte cuenta de que era incorrecta? ¿Cómo cambió tu enfoque después de esa experiencia? Comparte tus reflexiones en los comentarios y acompáñanos mañana para explorar otro sesgo cognitivo: El Pensamiento Mágico. ¡No te lo pierdas!

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La falacia de la ventana rota es un error de razonamiento que ocurre cuando se asume que la destrucción o el daño genera beneficios económicos porque requiere gastos para la reparación, ignorando las oportunidades perdidas. Este concepto se originó con el economista Frédéric Bastiat, quien lo ilustró con una analogía: si se rompe una ventana, el dueño debe pagar por su reparación, lo que parece beneficiar a los vidrieros, pero ese dinero podría haberse usado para otros fines más productivos.
Este sesgo refleja cómo nuestras mentes tienden a centrarse en los efectos inmediatos y visibles, mientras ignoran las consecuencias ocultas o alternativas.
Un ejemplo ocurre cuando se considera que los desastres naturales benefician a la economía local porque generan empleo y actividad económica en la reconstrucción. Sin embargo, este análisis ignora los recursos que podrían haberse utilizado para el crecimiento económico en lugar de la recuperación.
En las empresas, puede interpretarse que reemplazar continuamente equipos dañados o anticuados estimula la actividad económica, pero este gasto no necesariamente produce valor adicional, y podría haberse invertido en innovación o expansión.
Este sesgo puede tener efectos significativos en diversas áreas:
Podemos evitar caer en este error de razonamiento mediante las siguientes estrategias:
“No confundas movimiento con progreso; reparar una ventana rota no significa que estés avanzando.”
— Frédéric Bastiat
Esta frase subraya la importancia de considerar tanto los efectos visibles como las alternativas invisibles al evaluar decisiones económicas y sociales.
Para explorar más sobre la falacia de la ventana rota y otros conceptos económicos relacionados, te recomendamos el libro Economics in One Lesson de Henry Hazlitt, que analiza cómo pensar críticamente sobre la economía.
La falacia de la ventana rota nos enseña que no todo gasto es beneficioso y que debemos considerar las oportunidades perdidas al evaluar el impacto de nuestras decisiones. Al ser conscientes de este sesgo, podemos tomar decisiones más informadas y efectivas, tanto a nivel personal como social.
¿Alguna vez has creído que un gasto o daño tuvo un beneficio oculto? ¿Cómo cambió tu perspectiva al reflexionar sobre ello? Comparte tus reflexiones en los comentarios y acompáñanos mañana para explorar otro sesgo cognitivo: El Sesgo de Ilusión de Transparencia. ¡No te lo pierdas!

La falacia de equivalencia moral ocurre cuando se comparan dos acciones o eventos como si tuvieran el mismo peso moral, ignorando las diferencias significativas en su contexto, intención o consecuencias. Este sesgo surge de una tendencia a simplificar los debates complejos, buscando un terreno común que a menudo resulta en una falsa equidad entre situaciones que no son comparables.
Este fenómeno es frecuente en discusiones políticas, sociales y éticas, donde los argumentos superficiales pueden desviar la atención de las verdaderas complejidades y matices de un tema.
Un ejemplo típico ocurre en el debate ambiental. Alguien podría argumentar que las emisiones de dióxido de carbono de las grandes corporaciones son moralmente equivalentes a las de los consumidores individuales, ignorando las enormes diferencias en escala e impacto.
En el ámbito político, se podría justificar la conducta cuestionable de un líder diciendo que “todos los políticos mienten,” equiparando actos graves con transgresiones menores.
Este sesgo puede tener efectos perjudiciales en varios contextos:
Aunque es común caer en este sesgo, existen estrategias para reducir su impacto:
“La equidad no significa tratar igual a lo desigual, sino tratar a cada uno según sus circunstancias.”
— Aristóteles
Esta frase nos invita a analizar las situaciones con justicia, reconociendo sus diferencias y contextos únicos.
Para profundizar en el impacto de la falacia de equivalencia moral y cómo evitarla, te recomendamos el libro Moral Tribes: Emotion, Reason, and the Gap Between Us and Them de Joshua Greene, que explora los desafíos de la moralidad en un mundo complejo.
La falacia de equivalencia moral nos recuerda que no todas las comparaciones son válidas ni útiles. Al adoptar un enfoque crítico y reflexivo, podemos analizar los problemas con mayor precisión y tomar decisiones más justas y responsables.
¿Alguna vez has sido testigo de una comparación injusta debido a este sesgo? ¿Cómo respondiste a ella? Comparte tus reflexiones en los comentarios y acompáñanos mañana para explorar otro sesgo cognitivo: Falacia de la ventana rota. ¡No te lo pierdas!

El sesgo de género es una predisposición o prejuicio que lleva a tratar a las personas de manera diferente, o a formarse opiniones, basándose únicamente en su género. Este sesgo puede estar profundamente arraigado en normas culturales, estereotipos y expectativas sociales, y afecta cómo percibimos, evaluamos y tratamos a los demás en diversos contextos, desde el trabajo hasta la vida cotidiana.
El sesgo de género puede ser consciente o inconsciente y, aunque históricamente se ha asociado con la discriminación hacia las mujeres, también puede afectar a personas de cualquier género, perpetuando inequidades y limitando oportunidades.
Un ejemplo común ocurre en el ámbito laboral. Las mujeres a menudo enfrentan evaluaciones más estrictas que sus colegas masculinos para puestos de liderazgo, basadas en la percepción de que la autoridad y la toma de decisiones son cualidades “masculinas.”
En el ámbito educativo, los maestros pueden alentar a los niños a explorar materias de ciencia y tecnología mientras asumen que las niñas estarán más interesadas en literatura o arte, perpetuando los estereotipos de género.
El sesgo de género puede tener efectos significativos en diversas áreas:
Aunque el sesgo de género está profundamente arraigado, podemos tomar medidas para reducir su impacto:
“La igualdad no es un ideal lejano; es un derecho humano fundamental.”
— Malala Yousafzai
Esta frase nos recuerda que superar el sesgo de género no solo es justo, sino esencial para construir una sociedad equitativa.
Para entender más sobre el sesgo de género y cómo superarlo, te recomendamos el libro Invisible Women: Exposing Data Bias in a World Designed for Men de Caroline Criado Pérez, que explora cómo los sesgos de género afectan todos los aspectos de nuestra vida.
El sesgo de género nos recuerda que, aunque los estereotipos están profundamente arraigados, tenemos el poder de cuestionarlos y construir un mundo más equitativo. Al reconocer y abordar este sesgo, podemos crear oportunidades para que todas las personas prosperen sin restricciones basadas en su género.
¿Alguna vez has enfrentado o presenciado el sesgo de género? ¿Qué hiciste para abordarlo o superarlo? Comparte tus reflexiones en los comentarios y acompáñanos mañana para explorar otro sesgo cognitivo: Falacia de Equivalencia Moral. ¡No te lo pierdas!





«A Christmas Carol» de Charles Dickens está dividido en cinco capítulos, que el autor llamó «staves» (estrofas), siguiendo una metáfora musical, ya que el título hace referencia a un villancico.
Cada capítulo representa una parte importante de la transformación del protagonista, Ebenezer Scrooge:
Esta estructura refuerza el carácter didáctico y emocional de la obra.
Te regalo a continuación, una copia digital de esta obra imperecedera:
«And so, as Tiny Tim observed, God bless Us, Every One !«
Charles Dickens, A Christmas Carol.

El sesgo de optimismo es un fenómeno cognitivo que nos lleva a sobreestimar la probabilidad de que ocurran eventos positivos en nuestra vida y subestimar la probabilidad de eventos negativos. Este sesgo está profundamente ligado a nuestra percepción de control y nos ayuda a mantener una visión esperanzadora del futuro, aunque a menudo ignora riesgos reales.
Este sesgo fue estudiado por la psicóloga Tali Sharot, quien demostró que nuestras expectativas optimistas pueden influir en nuestra toma de decisiones y en cómo enfrentamos desafíos.
Un caso común ocurre en las finanzas personales, donde las personas tienden a subestimar la posibilidad de enfrentar dificultades económicas, como el desempleo, y, por lo tanto, no ahorran lo suficiente para emergencias.
En la salud, alguien podría creer que está menos propenso a desarrollar una enfermedad crónica que otras personas, lo que puede llevarlo a ignorar revisiones médicas preventivas o adoptar hábitos saludables.
Este sesgo puede tener efectos tanto positivos como negativos dependiendo de cómo se maneje:
Aunque el optimismo puede ser una fuerza positiva, es importante equilibrarlo con realismo. Aquí hay algunas estrategias para manejar este sesgo:
“El optimismo es una ventaja, pero no es un sustituto del realismo.”
— Tali Sharot
Esta frase nos recuerda que, aunque el optimismo puede ser motivador, debemos equilibrarlo con una evaluación objetiva de nuestras circunstancias.
Para explorar cómo el optimismo afecta nuestras decisiones y cómo podemos usarlo de manera efectiva, te recomendamos el libro The Optimism Bias: A Tour of the Irrationally Positive Brain de Tali Sharot, que analiza este sesgo y su impacto en nuestras vidas.
El sesgo de optimismo nos enseña que, aunque es valioso esperar lo mejor, es igualmente importante estar preparados para lo peor. Al equilibrar nuestras expectativas con una evaluación crítica de los riesgos y oportunidades, podemos aprovechar el poder del optimismo mientras tomamos decisiones más informadas y responsables.
¿Alguna vez subestimaste un riesgo debido al optimismo? ¿Cómo afectó tu experiencia y qué aprendiste de ella? Comparte tus reflexiones en los comentarios y acompáñanos mañana para explorar otro sesgo cognitivo: El Sesgo de Género. ¡No te lo pierdas!