Empezando a fines del siglo XIX, más y más gente parece dispuesta a creer lo que diga cualquiera que se proclame gurú y guía espiritual. De Vivekananda a Yogananda, del Maharishi al Sai Baba, de Mutkananda a Bakhtivedanta Prahbupada y hasta el Sadhguru hoy, la oferta de espiritualidad con taxímetro no parece amainar.