Inception / El Origen (2010)

Esta foto de Autor desconocido está bajo licencia CC BY-NC-ND

Una de las mejores películas de la década pasada, que abrió la puerta a cuestionarnos, si efectivamente, nuestro día a día, no es más que el sueño, dentro de un sueño, incubado íntimamente, en un sueño aún más profundo.

Platicando con mi hermano mayor, yo no sabía que otras personas sueñan a color, y otras en blanco y negro, como en las películas y programas de TV, antes de los años de la década de 1960.

Esta semana, preparando mi racha de citas diarias, los sueños han sido un componente central de reflexiones, acerca del derrotero o bifurcación que (con toda certeza), ha de inclinar en un sentido u otro, las próximas décadas de este, su seguro servidor.

Hoy mismo tuve oportunidad de observar la película Inception, sólo el video, mientras escuchaba y atendía otros temas, e invariablemente, cada que la veo, experimento sueños muy lucidos, que mi subconsciente trata de explicarme, como se dice coloquialmente, con palitos, bolitas o manzanitas, cuestiones que tengo pendientes por descubrir, sin embargo, aunque a veces me parece, o siento,  que estoy en un impasse, esta misma semana he logrado desentrañar muchas de las dudas que atormentaban mi pasado, gracias a las puertas y llaves que abrieron los mensajes del mundo onírico que estuvo intensamente comunicándome, justo lo que necesitaba atender, para cerrar temas, avanzando hacia otras etapas, destinos y marcando la pauta de los siguiente pasos o peldaños por recorrer.

La comunicación consciente, plena, madura y de calidad con distintas personas en este nivel de realidad, también ha conectado los puntos para formar las figuras que, a la postre, van arrojando luz sobre el camino, las posibilidades, ya sea en la letra de una canción, dedicada a una persona amada, el recuerdo o elaboración de las etapas finales de los duelos, o bien, simplemente para comprender que hay que experimentar el Maitri, en especial hacia uno mismo, me permite agradecer y re apreciar la maravilla y portento de la experiencia humana, más allá de nuestras horas de luz, despiertos, para adentrarnos, en la oscuridad de la noche, a descubrir esa otra luz, que emana de lo más profundo de nosotros mismos, desde otro lugar, más allá de nuestra biología y cuerpo físico, para comprender y actuar en plena consciencia, dejando de combatir a la oscuridad, sino al contrario, procurando brillar más, para quien más lo necesite.

Aunque esta nota no brilla por el humor fácil, no obstante, si quiero compartirles que la paz mental, de haber hecho lo mejor que uno puede, en la medida de sus posibilidades, junto con una gratitud real y activa, desde mi propio punto de vista es algo que cambia por completo las reglas del juego, de manera que, al parecer, no hay mejor manera de empezar nuestro maratón diario de sueños (se dice que experimentamos alrededor de 40 de ellos, cada noche), con la tranquilidad de haber cumplido las misiones que se nos encomendaron, aunque no siempre los resultados fueran los que esperábamos.

Si al posar la cabeza cada noche, y poder conciliar el sueño, y además logramos conectarnos con esa Obra Maestra de la Inteligencia Suma, que es el mundo onírico, nuestro propio subconsciente hablándonos sin cortapisas, juicios o sesgos, es algo que ninguna cantidad de riqueza material pueden comprar, por lo que en hoy por hoy y, como hace mucho tiempo no lo podía declarar abierta y plenamente:

SOY FELIZ

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