
Cita 30 de mayo, 2023

Jesus Armando Tapia Gallegos ™ MTDE
Autor y Director Estratégico con resultados probados en impulsar el crecimiento del negocio.


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La moral anarquista es un breve escrito de Piotr Kropotkin publicado a finales del siglo XIX y que busca resumir los principios morales del anarquismo, mientras que, a su vez, hace una crítica profunda a la moral dualista promovida por el Estado y la Iglesia. Hoy intentaremos desentramar cómo es que la moral funciona en una sociedad anarquista.
Fuentes KROPOTKIN, P. (2008): «La moral anarquista». Buenos Aires: Libros de Anarres
Relevamiento del libro «VIDA CONTEMPLATIVA. Elogio de la inactividad», de Byung-Chul Han. Editorial TAURUS.

Durante los últimos boletines, hemos explorado el emocionante mundo de la tecnología blockchain y los Tokens No Fungibles (NFTs), y su creciente influencia en la industria de la moda. En este último artículo de la serie, nos adentraremos en las perspectivas futuras de la blockchain y los NFTs, no solo en la moda, sino también en otras industrias, y reflexionaremos sobre el impacto que esta tecnología podría tener en el futuro cercano.
La evolución de la moda y la tecnología blockchain:
La moda siempre ha sido un terreno fértil para la innovación y la creatividad. En los últimos años, la tecnología blockchain ha surgido como una herramienta revolucionaria que ofrece nuevas oportunidades y desafíos para la industria de la moda. Hemos presenciado cómo los NFTs han transformado la forma en que los diseñadores protegen la autenticidad de sus creaciones y cómo los consumidores interactúan con los productos de moda. Sin embargo, esto es solo el comienzo.
Perspectivas futuras en la moda:
1. Transparencia en la cadena de suministro: La tecnología blockchain puede desempeñar un papel fundamental en la mejora de la transparencia de la cadena de suministro en la industria de la moda. Mediante la utilización de registros inmutables y transparentes, los consumidores podrán rastrear el origen de los productos, verificar su autenticidad y conocer las condiciones laborales de los trabajadores en cada etapa de la producción.
2. Personalización y propiedad compartida: Los NFTs en la moda podrían abrir la puerta a experiencias de personalización más profundas, donde los consumidores puedan colaborar con los diseñadores para crear productos únicos y a medida. Además, la propiedad compartida de los NFTs podría permitir a los consumidores adquirir una parte de una prenda o accesorio, obteniendo así una participación en su valor y creando un sentido de propiedad colectiva.
3. Economía circular y sostenibilidad: La tecnología blockchain puede fomentar la economía circular en la moda al permitir el seguimiento y la trazabilidad de los productos a lo largo de su ciclo de vida. Los NFTs podrían utilizarse para facilitar el alquiler, el intercambio y el reciclaje de prendas, promoviendo un enfoque más sostenible y reduciendo el desperdicio en la industria de la moda.
Perspectivas en otras industrias:
La blockchain y los NFTs también tienen un enorme potencial en otras industrias más allá de la moda. Algunas de las perspectivas futuras incluyen:
1. Arte y coleccionables: Los NFTs han revolucionado el mundo del arte digital y los coleccionables digitales. La blockchain permite a los artistas y coleccionistas autenticar y vender sus obras digitales de manera segura y transparente, eliminando la posibilidad de falsificaciones y brindando nuevas oportunidades para monetizar la creatividad.
2. Entretenimiento y medios de comunicación: La blockchain podría transformar la forma en que consumimos y distribuimos contenido digital. Los NFTs podrían utilizarse para la venta de entradas, la distribución de música y películas, e incluso para la propiedad compartida de derechos de autor, brindando a los artistas y creadores más control y una compensación más justa.
3. Sector financiero y contratos inteligentes: La tecnología blockchain tiene el potencial de agilizar y simplificar los procesos financieros y legales a través de contratos inteligentes. Estos contratos automatizados pueden eliminar intermediarios y reducir costos, y pueden ser utilizados en áreas como la banca, los seguros y las transacciones comerciales internacionales.
La tecnología blockchain y los NFTs están en constante evolución y su adopción está creciendo en diversas industrias, incluida la moda. Estamos presenciando el inicio de una transformación digital que promete cambiar la forma en que interactuamos, creamos y consumimos productos en el futuro. Las perspectivas futuras son emocionantes y las posibilidades son infinitas.
A medida que avanzamos hacia un futuro donde la blockchain y los NFTs se convierten en una parte integral de nuestras vidas, es crucial que los actores de la industria de la moda y otras industrias estén preparados para adaptarse y aprovechar al máximo estas tecnologías. La colaboración entre la tecnología y la creatividad abrirá nuevas fronteras y desatará un potencial sin límites para la innovación y la transformación.
¡Prepárense para un futuro emocionante donde la moda y las demás industrias convergen con la tecnología blockchain y los NFTs para dar forma a una nueva era de posibilidades!
¿Qué sientes cuando piensas en tu infancia? ¿La recuerdas como un lugar feliz al que darías cualquier cosa por volver? ¿O prefieres fingir que nunca sucedió? Por desgracia, a veces los padres no son quienes más saben y las decisiones que toman al criar a sus hijos pueden dejarlos traumatizados. Ojo, en ocasiones estos errores son realmente honestos, errores accidentales cometidos porque realmente no saben hacerlo mejor, pero otras veces no lo son. Sea cual sea la razón, el resultado es a menudo el mismo: un niño infeliz que lleva consigo su dolor a la edad adulta. Aquí te mostramos cinco errores que los padres cometen y que pueden dejar a sus hijos traumatizados.
Disclaimer: Nos gustaría mencionar que este vídeo es sólo para fines educativos. No tiene la intención de apuntar o avergonzar a nadie. Nadie debe autodiagnosticarse. Si crees que lo necesitas, busca la ayuda de un especialista de la salud mental.
En 1972 se publicaba el ¿estudio? «Para leer al pato Donald», un libro del argentino Ariel Dorfman y el belga Armand Mattelart que aducía que cuanto ocurría en la ficción de Disney era producto de un complot de control mental de la CIA, la NSA y el imperialismo minucioso e inteligente (cosa que el imperialismo nunca ha sido).

China construye un enorme sistema de vigilancia digital. El Estado recopila cantidades gigantescas de datos y los ciudadanos participan voluntariamente pues las ofertas son útiles y quienes respetan las reglas son recompensados. Los críticos describen el sistema de vigilancia digital de China como «el proyecto orwelliano más ambicioso de la historia de la humanidad», porque en el Estado convergen cantidades gigantescas de datos. En el denominado «cerebro» de Shanghái, por ejemplo, las autoridades no pierden nada de vista. En pantallas inmensas, pueden conectarse a cualquiera de casi un millón de cámaras. ¿A quién se le cierran los ojos al volante? ¿Quién tira la basura al lado del cubo o no cumple las restricciones por el coronavirus? «A la gente aquí les tiene que ir bien y deben darse cuenta de que la ciudad es muy segura», dice Sheng Dandan, que participó en el diseño del «cerebro». Según las encuestas, donde Occidente percibe riesgos, la mayoría de los chinos ve beneficios. Si los algoritmos pueden localizar a todos los ciudadanos por su cara, su forma de hablar y hasta su forma de andar, los locos del volante, patanes, estafadores y delincuentes no tienen escapatoria. ¿Y acaso China no ha derrotado al coronavirus también gracias a aplicaciones eficaces? Además es muy cómodo hacer todo desde el teléfono inteligente. El que participa y respeta todas las reglas también obtiene un descuento en línea gracias al sistema de calificación social. La comodidad genera aceptación. Eso hace que los macrodatos sean tan atractivos, no solo en China. Sin duda algunas cosas también serán muy codiciadas por Occidente. Pero ¿de dónde proceden los datos necesarios? ¿A quién le pertenecen? ¿Quién puede usarlos? ¿Cómo debe tratar el mundo occidental con la tecnología china? ¿Cooperar, aún en contra de sus valores? ¿O seguir absteniéndose y aceptar que otros definan las normas?
Cada vez jugamos más. Con juegos de mesa como «Los colonos de Catán” o en la consola con «Mario Kart”. El mercado de los juegos sociales está en auge. Una tendencia que atrae sobre todo a los adultos. ¿Qué impulsa al ser humano a jugar? Esta pregunta acompaña la historia de la humanidad desde sus comienzos. A primera vista, carece de móvil evolutivo, sólo sirve para disfrutar sin más. Sin embargo, esa actividad esconde mucho más que pasar un rato agradable. Nuestros antepasados cazadores-recolectores tuvieron que desarrollar capacidades para conocer su entorno; y lo hacían de una forma lúdica. Lo mismo que los niños sondean su entorno hurgando en la arena o probando cosas en la boca, aquellos parientes lejanos dieron importantes pasos evolutivos explorando de forma lúdica. Con las primeras sociedades más complejas hace cinco mil años aparecen los juegos de tablero. Los seres humanos no sólo crearon Estados y monedas, sino también juegos. Así surgió el ajedrez, un juego táctico, y siglos después el Monopoly, un simulacro del capitalismo inmobiliario. Hoy en día, empresas e instituciones educativas aprovechan para sus fines el potencial del juego. Las emociones que desata en los jugadores pueden ponerse al servicio de la productividad. La denominada ludificación parece imparable. En las escuelas se depositan grandes esperanzas en desbloquear con el juego procesos lectivos anquilosados y, al mismo tiempo, alcanzar mejores resultados en el aprendizaje. No obstante, el efecto de la ludificación no está exento de polémica. Además, con el mayor número de jugadores también aumenta el número de ludópatas. Desde que la OMS reconociera la ludopatía como enfermedad, los expertos discuten sobre el uso adecuado del juego. Es decir, jugar es un fenómeno inseparable de la vida, como lo formuló el ludólogo Jens Junge, pero también entraña peligros. La cuestión hoy es: ¿Hay un límite sano en el juego? ¿Cuándo cruzamos ese límite?