Sebastián

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En esta oportunidad, voy a hacer una reflexión acerca de cómo algunos traumas del pasado pueden dejar huella, a veces negativa, hasta que ocurre algo que cambia por completo la manera de ver o percibir las cosas, entonces, no necesariamente es un tema de humor, pero en mi contexto personal y actual, me ha parecido curioso, para compartirlo con ustedes y poner sobre la mesa esta cuestión.

Cuando vivía en casa de mis Padres, a eso de los ocho años, recuerdo con mucha claridad que, en el municipio del Estado de México, por allá de los años 80, el presidente municipal de Coacalco, se llamaba Sebastián, cuando atentaron contra su vida de manera exitosa, y aunque el mismo Él mismo fue la víctima, para mí, la mera mención del nombre era sinónimo de violencia, como del acto o verbo de alguien atentando contra otra vida, así como me ponía en guardia, ante cualquier situación.

Con el paso de los años, no elaboré mucho al respecto, pero esa impresión me quedó indeleble en la psique, y no por eso, busqué entender como algo tan trivial como las noticias de la zona de residencia, pueden afectarnos, no solo en el corto plazo, sino incluso por el resto de la vida.

A menos que algo pase, que cambie radicalmente tu manera de ver el mundo.

Ayer, al salir de un estacionamiento, para pagar una tarifa de seis pesos, entregué dos monedas, una de cinco y otra de dos pesos (sin darme cuenta, creyendo que era una de un peso), entonces el cajero me regresó un peso, aclarándome que le había dado una moneda de dos pesos.

Para los que no son de México, un peso es el equivalente a cinco centavos de dólar americano.

Si lo piensas bien, hubiera sido muy fácil para el cajero, desde omitir el devolver el cambio, ya que yo pensaba que solo le había dado el monto justo, por distracción, y en otra posición más maliciosa, si yo me hubiera dado cuenta, él podría haber argumentado que no le había dado nada de más, quedándose con la diferencia.

Quizá no es mucho, pero me llamó mucho la atención el acto de actitud profesional y honradez (incluso orgánica, dados los antecedentes), que le pregunté su nombre, y ya pueden adivinar el nombre en cuestión, que ahora estoy re significando, con lo que tuve la oportunidad de aprender del cajero del estacionamiento.

Me sentí obligado a preguntarle su nombre al cajero, y efectivamente, se llamaba Sebastían, y como se decía cuando los teléfonos de monedas que antes funcionaban con 20 centavos, al conectar la llamada y caer en la alcancía: en ese preciso momento «me cayó el 20»

En muchos estacionamientos, se han reemplazado cobradores, cajeros y operadores con equipos automáticos, sin embargo, gente como Sebastián y mucho otros no deberán temer de estos cambios, cuando mantienen estos valores, de honestidad y profesionalismo, y en este caso, de terapeuta involuntario, ayudando a re significar patrones e ideas cristalizadas, con un simple acto de gentileza, o incluso, solo haciendo lo correcto, el bien, sin mirar a quien.

Espero tener la oportunidad de ser el Sebastián re significado de alguien (o varios), en algún momento, cuando más lo necesiten, para apoyarle en su crecimiento y plenitud de la vida, devolviéndola la confianza en la gente, mostrando que las apariencias engañan y demostrando que es posible cambiar el mundo, como reza la película “Evan Almighty” (en español “El regreso del Todopoderoso”), donde al construir una arca para salvar a los animales, al final se le explica que en inglés la palabra ARK es el acrónimo de “Acts Random Kindness” o actos de gentileza aleatorios o espontáneos, son más que suficientes, a veces para cambiar el mundo y a veces para salvar a unos, o a muchos.

No es el peso que devolvió Sebastián, ni enterarme que desempeña su trabajo de manera profesional, sino el comprender y reconocer que aún queda mucha gente valiosa en el mundo haciendo lo correcto para otros y para sí mismos, lo que me vino muy bien a presenciar, y de ahí la importancia de compartirlo, esperando que todos encontremos en algún lado, en el mejor momento, cuando más lo necesiten, a su Sebastián, que les devuelva y reintegre, lo que creían perdido.

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